Silvia Oroz
El cine latinoamericano de las décadas de los treinta y los cuarenta tuvo su motor primordial en el melodrama. Silvia Oroz analiza la importancia que reviste el cine de estas dos décadas en la conformación del imaginario colectivo de nuestras sociedades, relevancia que lo convirtió en metáfora de los valores y costumbres de una época. La autora centra su estudio en la presencia dentro del género del rol de la transgresora, definido por oposición al arquetipo de la mujer abnegada -esposa y madre-, como uno de los rasgos que evidencian la entrada de nuestra cinematografía en el paradigma de la modernidad. Este personaje, a la vez que vehiculiza la óptica de una moral judeo-cristiana y burguesa, que la propone como ejemplo del lado “enfermo” de la sociedad, también se convierte en contramensaje, constituyéndose en elemento modernizador de las costumbres. Para Silvia Oroz, el proceso de industrialización cinematográfica transita un camino paralelo al de la construcción de la “transgresora”, índice de modernidad que individualizó a una época.
Melodrama was the essential driving force behind the Latin American cinema in the forties and fifties. Silvia Oroz analyzes the importance of the cinema during these two decades in shaping the collective image of our societies, a relevance which converted it into a metaphor of the values and customs of an epoch. The author bases her study on the presence in the genre of the role of the immoral woman, defined by opposing it to the archetype of the self-sacrificing woman -wife and mother- as one of the features which marks the entry of our films into the paradigm of modernity. This character, which is used both as a vehicle for the Judeo-Christian and bourgeois concept of morality as well as an example of the “sick” side of society, also becomes a counter-message, a modernizing influence on customs. For Silvia Oroz, the process of cinematographic industrialization takes place parallel to the construction of the “immoral woman”, a sign of modernity which marked an epoch.
El cine latinoamericano de las décadas de los treinta y los cuarenta tuvo su motor primordial en el melodrama. Silvia Oroz analiza la importancia que reviste el cine de estas dos décadas en la conformación del imaginario colectivo de nuestras sociedades, relevancia que lo convirtió en metáfora de los valores y costumbres de una época. La autora centra su estudio en la presencia dentro del género del rol de la transgresora, definido por oposición al arquetipo de la mujer abnegada -esposa y madre-, como uno de los rasgos que evidencian la entrada de nuestra cinematografía en el paradigma de la modernidad. Este personaje, a la vez que vehiculiza la óptica de una moral judeo-cristiana y burguesa, que la propone como ejemplo del lado “enfermo” de la sociedad, también se convierte en contramensaje, constituyéndose en elemento modernizador de las costumbres. Para Silvia Oroz, el proceso de industrialización cinematográfica transita un camino paralelo al de la construcción de la “transgresora”, índice de modernidad que individualizó a una época.
Melodrama was the essential driving force behind the Latin American cinema in the forties and fifties. Silvia Oroz analyzes the importance of the cinema during these two decades in shaping the collective image of our societies, a relevance which converted it into a metaphor of the values and customs of an epoch. The author bases her study on the presence in the genre of the role of the immoral woman, defined by opposing it to the archetype of the self-sacrificing woman -wife and mother- as one of the features which marks the entry of our films into the paradigm of modernity. This character, which is used both as a vehicle for the Judeo-Christian and bourgeois concept of morality as well as an example of the “sick” side of society, also becomes a counter-message, a modernizing influence on customs. For Silvia Oroz, the process of cinematographic industrialization takes place parallel to the construction of the “immoral woman”, a sign of modernity which marked an epoch.